Ciclo cerrado
de la materia
“La
materia no se crea ni se destruye solo se transforma”. Los
materiales esenciales para la vida, la materia, inicia su proceso con la
fotosíntesis con los productores primarios, y posteriormente se va
transfiriendo a los consumidores
primarios, secundarios, descomponedores y finalmente vuelve esa misma matera a
reiniciar el ciclo.
Los materiales necesarios para la
vida en los ecosistemas se transfieren en ciclos cerrados, que permiten a los
organismos vivientes utilizarlos una y otra vez, ya que se reciclan
constantemente.
Para comprender mejor cómo operan
estos ciclos, se debe saber que en la fotosíntesis las plantas verdes toman del
ambiente abiótico (no vivo) sustancias inorgánicas, de bajo nivel energético, y
las transforman en compuestos orgánicos, que sirven como fuente principal de
energía y de materiales para construir el cuerpo de cualquier ser viviente.
En la trama alimentaria de un
ecosistema, la materia orgánica generada por los productores (organismos
fotosintetizadores) se transfiere, sucesivamente, a través de los diferentes
niveles tróficos ocupados por los consumidores.
Cuando tales organismos mueren (o
eliminan sus desechos), las sustancias orgánicas presentes en los restos
cadavéricos (o en los desechos) son desintegradas por los descomponedores,
hasta reducirlas a moléculas inorgánicas simples, que pueden ser tomadas por
otros organismos capaces de incorporarlas a su propio organismo
Es por eso que existen los ciclos
cerrados, solo es transferencia de materia.
¿Cómo
ha intervenido la actividad humana en el ciclo del carbón?
El ciclo del carbono ha sido afectado
considerablemente por el hombre, ya que la emisión de CO2
atmosférico aumento en un periodo muy corto de tiempo, esto debido a las
actividades humanas, la quema de combustibles fósiles, la deforestación de
bosques y gastar más carbono de los depósitos de combustible fósil del que se
puede absorber naturalmente por el ciclo del carbono, ha afectado al planeta
entero, provocando el calentamiento global.
El almacenamiento de
carbono en depósitos fósiles supone, en la práctica, una disminución de los
niveles atmosféricos de dióxido de carbono. Estos depósitos se estiman entre
4000 y 10000 Gt, y no figuran en el ciclo rápido del carbono. Sin embargo, las
actividades antropogénicas (humanas), sobre todo la quema de combustibles
fósiles y la deforestación, están incorporando nuevos flujos de carbono en el
ciclo biológico provenientes de estos depósitos, con una influencia
significativa en el ciclo global del carbono.
Estas actividades
humanas transfieren más CO2 a la atmósfera del que es posible remover
naturalmente a través de la sedimentación del carbono, causando así un aumento
de las concentraciones atmosféricas de CO2 en un corto periodo de tiempo
(cientos de años).
La influencia humana,
iniciada sobre todo hace 200 años, cuando la concentración de CO2 atmosférico
se situaba en los 280 ppmv (0,028% de la composición global de la atmósfera),
provocó un aumento significativo de la concentración de CO2, habiendo
actualmente sobrepasado los 380 ppmv (más de un 30% en sólo 200 años). Estos
valores sitúan la concentración actual como la más elevada de los últimos
650000 años y quizás superior a la registrada hace 20 millones de años atrás.
Determinados grupos de bacterias libres del suelo y
bacterias que viven en simbiosis en las raíces de leguminosas captan el
nitrógeno atmosférico y lo transforman en nitratos asimilables por las plantas.
¿Cómo
intervienen los descomponedores en el ciclo del nitrógeno?
Gracias al proceso biológico de
algunas bacterias y cianobacterias, el nitrógeno que se encuentra en la
atmósfera puede ser asimilable, al “romper” la unión de sus enlaces por medios
enzimáticos y así poder producir compuestos nitrogenados, que pueden ser
aprovechados por la mayoría de los seres vivos, en especial las plantas, que
forman relaciones simbióticas con este tipo de bacterias. Ese nitrógeno fijado
se transforma en aminoácidos y proteínas vegetales, que son aprovechadas a su
vez por los herbívoros, quienes los van almacenando para finalmente pasarlos al
último eslabón de la cadena alimenticia, es decir a los carnívoros. Cabe mencionar,
que el nitrógeno regresa de nuevo al ciclo por medio de los desechos (tanto
restos orgánicos, como productos finales del metabolismo), ya que gracias a que
las bacterias fijadoras los “retoman”, es que pueden finalmente ser asimilados
por las plantas, cosa que de otra manera sería imposible. Sin embargo, hay
pérdidas de nitrógeno por medio de otras bacterias que lo liberan a la
atmósfera. De esta forma se logra un equilibrio en el ciclo del nitrógeno.
Porque
el azufre tiene el ciclo gaseoso y el fosforo ciclo sedimentario.
El
CICLO DEL FÓSFORO: Es un ejemplo de un ciclo sedimentario cuya principal
área de almacenamiento del elemento se encuentra en la corteza terrestre. Otros
elementos que presentan ciclos muy similares son el calcio, el hierro, el
potasio, el manganeso, el sodio. Algunos de estos elementos sólo existen en
cantidades microscópicas dentro de los organismos vivientes, pero sin embargo
son vitales para el crecimiento y el desarrollo normales.

CICLO
DEL AZUFRE: El azufre forma parte de las proteínas y de otra
moléculas clave como la coenzima A y otros productos primarios lo obtiene en su forma oxidada principal
mente con un sulfato los intercambios de azufre principal mente en su forma de
dióxido de azufre se realizan entre las comunidades acuáticas y terrestres de
una manera y de otra en la atmósfera el
reciclaje local de azufre principal mente en forma de ion sulfato se lleva a
cabo en ambos casos una parte de sulfuro de hidrógeno producido durante el reciclaje local del
sulfuro. El azufre circula a través de
la biosfera de la siguiente manera por una parte se comprende el paso desde el
suelo o bien desde el agua.
Algunos de los compuestos son
llevados al mar por los ríos. Estos penetran en la atmósfera y vuelven a tierra
firme general mete son lavados por las lluvias, aunque por parte del dióxido de
azufre puede ser directa mente absorbido por las plantas desde la atmósfera y
ocasionando problemas como la lluvia ácida.
5.-
¿Qué problemas puede plantear la tala de arboles en el ciclo del oxigeno?
La deforestación es un grave problema
para la salud del planeta que nos afecta a todos y aunque los intentos por
frenarla logran discretos resultados, no consiguen revertir la tendencia. El
desastre ambiental ocasionado por la progresiva desaparición de la masa
forestal provoca pérdidas ambientales incalculables y de difícil o imposible
recuperación.
Además de suponer la muerte del
árbol, una gran pérdida que resulta especialmente dramática cuando se trata de
árboles centenarios, la tala indiscriminada acelera la desaparición de la masa
forestal, grandes sumideros naturales de carbono que absorben el CO2 de la
atmósfera y renuevan el aire.
No en vano, los bosques son los
pulmones del planeta, al tiempo que acogen una biodiversidad autóctona cuya
desaparición puede provocar la extinción de especies que en muchas ocasiones se
encontraban en peligro de extinción. A su vez, las poblaciones locales ven
mermados sus recursos de supervivencia.
Con la deforestación ha aumentado el
dióxido de carbono y a disminuido el
oxigeno.
6.- Son muy diferentes los ciclos
biogeoquímicos en el medio terrestre y en el acuático?
Un ciclo biogeoquímico es el proceso
por el que un nutrimento o nutriente, es reutilizado en el ecosistema, en éste
participan los factores bióticos y abióticos del medio. En el medio marino, el
fósforo se acumula en el fondo oceánico y con el tiempo da lugar a nuevas rocas
sedimentarias.
Conclusiones
Cada uno de los ciclos es muy
importante porque nos damos cuenta como la materia solo va circulando, de
diferentes formas pero al fin todos los elementos se están reutilizando. El
único problema es el ser humano, quien ha intervenido con estos ciclos y por
esta razón el equilibrio de la naturaleza ha sido afectado, y más en los
últimos años en donde vemos que el calentamiento global está afectándonos
notablemente.